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01 feb Cómo ayudan los probióticos a la intolerancia a la lactosa

La leche es un alimento que nos acompaña cada día y está muy presente en nuestra dieta. Sin embargo cada vez son más las personas que sienten cierta molestia tras ingerir leche o sus derivados. Es probable que si te sientes pesada o sientes hinchazón tras tomarte un vaso de leche o un trozo de queso seas intolerante a la lactosa. Según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en España las personas con intolerancia a la lactosa en sus diferentes grados, con o sin diagnóstico médico, representan un 34% de la población.

La intolerancia a la lactosa se debe a la baja cantidad de lactasa en tu cuerpo. Esta enzima se encarga de que nuestro organismo digiera el azúcar de la leche. Cuando este proceso se ve entorpecido, la lactosa que ingerimos no es absorbida por el intestino delgado y llega hasta el colon produciendo síntomas como la distensión abdominal, los ruidos intestinales, el incremento del ventoseo, diarrea, náuseas, etc.

Asimismo, el desarrollo de estos síntomas parece estar ligado a la cantidad de bacterias ácido lácticas que están presentes en el intestino. La función de estas beneficiosas bacterias es precisamente facilitar la digestión de la lactosa.

Milk BottleSuprimir los lácteos de nuestra dieta tampoco es una solución al problema ya que su falta podría provocar deficiencias de nutrientes necesarios como las proteínas, vitaminas y minerales importantes como el calcio o la vitamina D. Aunque muchas compañías de alimentación han lanzado gamas de productos libres de lácteos, existen suplementos alimenticios que podrían ayudarnos a paliar las molestias de la intolerancia.

Algunos estudios realizados en niños sugieren que reforzar la población de bacterias beneficiosas en la flora intestinal ayuda a paliar síntomas como la diarrea o la hinchazón relativa a la mala digestión de la lactosa y así poder minimizar sus efectos. En estos estudios se les administró a lactantes que no toleraban la lactosa probióticos que colonizaron el tracto intestinal y produjeron cambios significativamente positivos en su microbiota intestinal. Por lo tanto, consumir probióticos podrían ayudarte a aliviar estos molestos síntomas y poder digerir leche y otros productos lácteos con más facilidad.

Como podéis ver, cada vez son mayores las evidencias de que tener una microbiota intestinal poblada de bacterias beneficiosas puede ayudar a que nuestro sistema digestivo tenga un mejor rendimiento.

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