Cómo proteger a tus hijos de las enfermedades en invierno

14 ene Cómo proteger a los niños de las enfermedades en invierno

La época más fría del año afecta a la salud de todos, pero especialmente a los más vulnerables: ‘esos locos bajitos’. Del mismo modo que protegemos a los niños en verano aplicándoles crema solar, o con gorrita, tendremos que hacerlo también en invierno. Te contamos los principales consejos de los expertos en pediatría para protegerles del frío y las enfermedades relacionadas con él, mediante la ropa, la alimentación y los complementos alimenticios, la hidratación de la piel y el cuerpo o la ventilación, entre otros.

¿Por qué el frío provoca que los niños enfermen más?

El Observatorio de la salud de la Infancia y la Adolescencia del Hospital San Joan de Déu nos lo explica: 

  • Exponemos a los infantes a cambios bruscos de temperatura.
  • La respiración bucal de los niños menores de 7 años está más expuesta a contraer infecciones.
  • El frío provoca que pierdan eficacia las barreras nasales naturales, por lo que el aire consigue llegar más frío a los pulmones.
  • El frío protege a los virus y hace que perduren más en el aire.
  • La falta de ventilación en hogares y colegios facilita los contagios.
  • La lluvia provoca que los virus y otros contaminantes fluyan más fácilmente en el aire.

 Enfermedades típicas del invierno

 Son las que afectan principalmente a las vías respiratorias: catarros, faringitis, gripe, bonquitis, e incluso neumonía. Y los niños serán más vulnerables a ellas si tienen contacto con otros niños, ya que su sistema inmunológico posee menos barreras que el del adulto.

¡Protégeles! ¿Cómo?

  • Arropar a los bebés: con mantas, sacos, cubrepiés y capotas protectoras del viento. Si llevas a tu bebé en portabebés, existen abrigos dobles para él y su mamá. Si ya lleva sillita, hay sacos para silla, sacos de capazo y grupo 0. Cubren totalmente al niño y evitan que se destape con el movimiento. Antes de adquirirlos asegúrate de que los tejidos sean naturales y transpirables, y no abrigues mucho al bebé al meterlo para que no tenga un exceso de calor. Al entrar en lugares más cálidos, recuerda abrirlo para evitar un cambio brusco de temperatura.
  • Ropa de niño: varias capas delgadas le protegen más que pocas capas gruesas. Lo más importante es proteger la boca y la nariz con una bufanda, y colocar gorro y guantes. Mauricio Salazar, neumólogo pediatra en Bolivia, asegura que el material más apropiado para los niños es el algodón, puesto que la lana acumula más polvo y puede provocar el efecto adverso en el sistema respiratorio.
  • Sigue el calendario de vacunación establecido por el pediatra: especialmente si es propenso a complicaciones como asma, diabetes, enfermedades renales o del sistema inmunológico.
  • Cuida su alimentación: incrementa la ración de fruta, especialmente con los cítricos como la mandarina o la naranja, ricas en vitamina A y C. La vitamina C es un protector del cuadro respiratorio y fortalece el sistema inmunológico. También las verduras como la zanahoria o el pimiento. Evita las bebidas frías y dótales de mucho líquido como agua y zumos naturales a temperatura ambiente.
  • Completa su alimentación con probióticos: algunos niños se ponen caprichosos con comida, y es complicado darles todas las vitaminas que nos gustaría para cuidarles. Se ha demostrado que los probióticos estimulan el funcionamiento de las barreras naturales y benefician a su salud protegiéndoles si están sanos y disminuyendo la fiebre, diarrea asociada a Rotavirus y duración de resfriados cuando ya han enfermado, pues la mejora del tránsito intestinal reduce la constipación. Un probiótico especial para niños entre 4 y 16 años es Profaes Edad Escolar, único con Lab4 y 13 vitaminas esenciales con la cantidad diaria recomendada (un extra de vitamina D, folatos, selenio y vitaminas A, B6, B12, C y D), que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
  • Hidrata su piel: la piel infantil es muy sensible, por lo que deberás seguir utilizando cremas protectoras y además hidratantes, después del baño y antes de salir a la calle.
  • Vigila los cambios de temperatura, y mantén su habitación y la casa en general entre los 20 y los 22 grados, evitando la sequedad ambiental.
  • Ventila los espacios: abre las ventanas de casa al menos 10 minutos al día y permite que entre el sol, ya que tiene una acción desinfectante y de limpieza.

Para finalizar, recuerda que el frío no debe evitar que salgas con los pequeños a pasear a la calle. Utilizando la ropa adecuada y el resto de consejos anteriores es muy beneficioso un paseo a media tarde, asegurando que tu hijo recibe su dosis de luz natural y aire fresco que necesita.

Tweet about this on TwitterShare on Facebook
Sin comentarios

Escribe un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR