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12 abr Consejos para ayudar a tu hijo a afrontar la recta final del curso

Hoy en día vivimos en la sociedad de la autoexigencia en la que nuestro tiempo es un concepto cada vez más valorado. Aunque tratamos de repartir las horas del día de manera equilibrada (los expertos recomiendan dedicar 8 al trabajo, 8 al ocio y 8 a descansar) esta aritmética no siempre se cumple y el ser humano ve como su tiempo libre cada vez es más reducido.

Esta dinámica de vida también está siendo transmitida a las generaciones venideras en las que los niños y las niñas reparten su tiempo entre el colegio, los deberes y las actividades extraescolares, en muchos casos disfrutan de un tiempo muy limitado para jugar.

Aunque la intención de los padres es formar a sus hijos en diferentes disciplinas que les estimulen y proporcionales una educación lo más completa posible para que puedan optar forjarse un porvenir, la sobreocupación puede tener efectos negativos en su estado de ánimo.

Por otro lado, los niños deben también jugar para aprender, ya que además de desarrollar la creatividad, les ayuda a ser autónomos así como a desarrollar actividades emocionales y sociales que a menudo son tan importantes para su futuro como saber hablar otro idioma.

Esta situación de complicado equilibrio unido a acontecimientos que pueden darse en la vida de los peques como el nacimiento de un hermanito, una mudanza, o los exámenes de final de curso, entre otros, puede generar estrés en los infantes y desencadenar en ellos síntomas como problemas para dormir, cambios en el apetito, diarrea frecuente, etc. Por ello, los padres y madres deben estar alerta ante estos síntomas y tatar de minimizar en la medida de lo posible estos momentos de tensión.

Afortunadamente, estas situaciones que generan ansiedad suelen ser temporales y suelen estar asociadas a momentos puntuales de la vida, sin embargo, en aquellos casos en los que estos síntomas persisten en el tiempo y afecte a su salud deben acudir a un especialista que les ayude a revertir estos indicios y les ayuden a encontrar el origen del problema.

Asimismo, para tratar de minimizar estos niveles de tensión podemos tratar de seguir estas pautas:

– Mantener unos buenos hábitos y rutinas en lo que a la higiene y sueño se refiere.
– Una dieta saludable es esencial para su correcto desarrollo. Además, el refuerzo de la microflora a través de la     ingesta de probióticos en cantidades adecuadas y de forma sostenida en el tiempo, pueden contribuir a reducir los comportamientos relacionados con el estrés y la ansiedad. Existen presentaciones aptas para todas las edades, como ProFaes4 Dual Vit.
– Controlar el número de actividades extraescolares que realiza.
– Promover el dialogo y las actividades en familia que nos ayuden a escuchar activamente a nuestros hijos, para que nos cuenten todo aquello que les preocupa.
– Debemos controlar el grado de exigencia, debemos ser más flexibles y tolerantes.
– Ayúdales a expresar y poner nombre a las emociones, los chavales deben encontrar una forma saludable de canalizar sentimientos como el enfado, la tristeza, la alegría o el miedo.
– Por último, es interesante que desarrolle capacidades que le ayuden a controlar la ansiedad con técnicas de relajación que además puede tomarse como un pequeño juego.

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