masaje relajante

17 sep Consejos para hacer un buen masaje a tu pareja

Seguro que a todos y todas nos gusta recibir un masaje relajante de vez en cuando, y si es de nuestra pareja, ¡mejor que mejor! Llegamos a casa después de una dura jornada y tras arrastrar toda la tensión del día nuestra pareja se ofrece a darnos un buen masaje. ¿Apetece, no?

A continuación os ofrecemos unos consejitos para que esos momentos sean lo más relajantes y perfectos posibles.

Hay muchos aceites diferentes pero vamos a recomendar dos para que los masajes fluyan con toda la perfección posible. Además, estos aceites son beneficiosos para la piel.

Aceite con Aloe Vera: El aceite hidratante con aloe vera en concreto regula la humedad de la piel y además tiene propiedades que la mantienen suave y elástica.

Aceite de almendras: Es uno de los más populares para hacer masajes caseros. Unas cuantas gotitas son suficientes para que la mano se deslice con facilidad. Además, contiene una elevada concentración de ácidos grasos esenciales que lo convierten en una perfecta loción hidratante.

Teniendo el material necesario solo hacen falta unas manos dispuestas a usarlo. Vamos entonces con las claves para convertir este momento en único y perfecto.

No todo es el masaje en sí para lograr un ejercicio relajante. Tan importante como ello sería lograr un ambiente adecuado para tener ese momento zen que estamos buscando. Lo ideal sería que el entorno sea tranquilo, agradable y sin distracciones. Acompañado de una iluminación muy suave y con una música relajante.

¡Vamos con el masaje! La postura más adecuada para la relajación de la persona que lo recibe es tumbada, pero es más cansada para el que lo da. Como se suele decir… Hoy por ti, mañana por mí.

Llegados a este punto vamos a proponer un masaje de espalda y hombros para relajar esa zona que tanto se carga a lo largo de estos días de vida moderna.

Hay que colocar las palmas de cada mano a cada lado de la columna y trabajar con movimientos hasta la parte superior. Cuando se llega a la parte de arriba de la espalda, se abanica con las manos hacia fuera y a lo largo de los hombros.

Entonces regresamos a la parte más baja y se masajea con movimiento “amasador” para trabajar los músculos más grandes que están a cada lado de la columna. Estas zonas acumulan mucha tensión, por lo que conviene estar un rato trabajando la zona.

Ahora es turno de los hombros, que también se cargan mucho. Tenemos que colocar una mano en cada lado y “amasar” con los pulgares apretando fuerte en estos músculos.

Después de esto nos ponemos de frente a la persona, colocándonos delante de la cabeza. Entonces frotamos con los nudillos teniendo los puños cerrados sobre la parte superior de los hombros de manera que liberamos mucha tensión. Finalmente, presionamos y soltamos con los pulgares por la zona del trapecio hasta el cuello para dejar totalmente relajada la zona.

Terminada la sesión ya solo queda rendirnos a la cama y descansar como es debido. Seguro que después de esto os entran ganas de recibir un buen masaje relajante. Pero no hay que ser egoístas… ¡para recibir también hay que dar!

Foto cabecera vía Hotel Costa Calero

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