Correr si, pero con cabeza

29 jul ¿Correr en verano? Sí, pero con cabeza

Las altas temperaturas se apoderan de las calles y, cómo no, también de los informativos. Dicen que estamos ante uno de los veranos más calurosos de los últimos tiempos y el pasado mes de junio ha alcanzado unas cifras de récord en los termómetros. Aun así, los hábitos son los hábitos, el deporte es el deporte y las ganas por mantenerse en forma no tienen por qué frenarse.

El running es una de las modas más sanas de los últimos tiempos: no en vano, además de ayudar a mantenerte en forma, correr puede ayudar a disminuir la ansiedad y el estrés; reduce el riesgo de padecer enfermedades como diabetes tipo II, hipertensión u obesidad; mejora la resistencia del sistema cardiorespiratorio; fortalece huesos, ayuda a regenerar la masa muscular… e incluso favorece el descanso, ya que una buena dosis de actividad durante el día permite descansar mejor por la noche.

Sin embargo, todos estos beneficios no están exentos de ciertos riesgos, como algunas lesiones, sobre todo en articulaciones y pies, tales como bursitis, tendinitis en el tendón de Aquiles, fascitis plantar… y, por supuesto, el peligro añadido en período estival de sufrir insolaciones o golpes de calor debido a las altas temperaturas. ¿Significa esto que debemos parar de ejercitarnos en verano? ¡Nada más lejos! De hecho, no es aconsejable detener el entrenamiento durante tanto tiempo ya que perderíamos el buen tono conseguido el resto del año.

Entonces, ¿cómo hago para correr sin riesgos?

Ante todo, tendrás que hacer uso del sentido más importante que nos ha dado la naturaleza: el sentido común. Vamos a darte unos consejos que te vendrán genial siempre y cuando los sigas con cabeza.

  • Hidrátate. El más lógico de los consejos: si hace calor se aconseja beber al menos dos vasos de agua más de lo normal, y si vas a salir por la mañana, beber un extra de agua durante el día anterior. Las bebidas con electrolitos te ayudarán a reponer energías tras el ejercicio y la esperable pérdida de sudor.
  • Evita las horas centrales. Es cuando más fuerte azota el sol. Trata de correr por la mañana o durante las últimas horas de la tarde. Si un día quieres correr y sólo puedes hacerlo en mitad del día… ¿qué tal probar la cinta en el gimnasio? ¡Seguro que tendrás menos calor!
  • Busca la sombra. Dependiendo del lugar elegido para correr, es posible que no tengas sombra a la vista, pero si la hay, utilízala para cobijarte cuanto puedas de los rayos del sol. Si puedes permitirte diseñar una buena ruta, trata de incluir zonas con árboles… y tampoco estaría mal pasar por alguna fuente.
  • Cuidado con la humedad. Puede ser más peligrosa que el calor.
  • Material adecuado. Este consejo vale para todo el año, por supuesto, sobre todo en lo que a calzado se refiere para evitar lesiones. Pero en verano tendrás que presta mucha atención a los tejidos de tus prendas deportivas, sobre todo que sean ligeros y transpirables… ¡para evitar achicharrarte!

 

Y, ante todo, ¡escucha a tu cuerpo! Si notas que tus articulaciones o músculos se resienten más de lo normal, si empiezas a sentir nauseas u otro tipo de malestar… ¡hidrátate bien y reduce el ritmo! Correr es una actividad que puede aportar un gran disfrute si se realiza adecuadamente, ¡por lo que comprueba siempre que tienes activado el interruptor del sentido común!

Tweet about this on TwitterShare on Facebook
Sin comentarios

Escribe un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR