Golpes de calor

08 jul Cuidado con los golpes de calor

Estamos a las puertas del periodo más caluroso del año y sería recomendable considerar unas precauciones para evitar o poder solventar ciertos problemas que nos podemos encontrar en nuestro camino.

En este artículo nos vamos a centrar en los golpes de calor. Solemos pensar que no tendremos problemas con la temperatura que desprende el sol pero si tenemos las defensas bajas o estamos especialmente débiles subestimar el poder del astro rey podría jugarnos una mala pasada.

Lo ideal de cara al verano sería saber detectar lo que es un golpe de calor, seguir unas pautas para prevenirlo y, en caso de que nos encontremos con uno, saber cómo debemos hacerle frente.

El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal sube de tal manera que el cuerpo es incapaz de bajarla. Se suele manifestar con taquicardia, hipertermia, hipotensión y respiración rápida,  aunque en los casos más graves podría  suponer alteración de la conciencia, ansiedad y delirio entre otros síntomas.

Para prevenir este mal que podría arruinarnos nuestro ansiado momento de descanso vacacional podemos hacer diversas cosas que no suponen gran sacrificio. Como se suele decir: “mejor prevenir que curar”.

  • Evitar exponernos al sol entre las 12:00 y las 17:00, pues es el momento en el que pega con más fuerza.
  • Utilizar ropa ligera y que transpire. El sudor es la manera con la que nuestro cuerpo regula la temperatura y oprimir la sudoración podría convertirse en un problema.
  • Evitar alimentos de lenta digestión. El cuerpo se calienta durante este proceso y si podemos reducir su tiempo reduciremos la posibilidad de que el calor acarree problemas consigo.

 

Si no se han tomado las precauciones adecuadas, lo primero que tenemos que hacer para tratar un golpe de calor es retirar del suelo a la persona afectada, colocarla a la sombra y desvestirla. La tendremos que colocar tumbada con la espalda recta y las piernas levantadas para favorecer así la circulación de la sangre al mismo tiempo que realizamos maniobras de refrigeración.

Después procederemos a intentar bajar la temperatura corporal humedeciendo un paño o esponja y colocándosela en el rostro. Si después de realizar estas acciones la persona sigue igual de caliente deberemos trasladarla lo antes posible al centro médico más cercano. También se le deberá trasladar al hospital si tiene el pulso débil, si mantiene palidez, o si se sabe que padece alguna enfermedad cardiaca.

Es recomendable extremar las precauciones en los cuidados de niños y ancianos, pues son más propensos a sufrir este tipo de episodios al verse afectados por las altas temperaturas.

Seguro que si seguimos las precauciones dadas en este artículo reducimos las posibilidades de que nos ocurra y disfrutamos al máximo de estas vacaciones tan merecidas.

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